Caterina Iazzi
Las universidades requieren ante los grandes retos que se presentan de acuerdo a la dinámica de los actuales escenarios, el contar con profesores que realmente estén identificados con su rol, que propicien los conocimientos que den paso a motivar a los participantes, alumnos, a generar nuevos conocimientos, a a fin de usar adecuadamente su talento en pro de un paradigma de la educación moderno que le beneficie en su aprendizaje, en su formación.
No se puede quedar el docente en los conocimientos del pasado, aislado de la realidad que el mundo presenta, requiriéndose de aquellos que sean capaces de dar paso a las transformaciones que se necesitan de acuerdo a la especialidad que cada alumno ha seleccionado para su desempeño.
Se necesita de docentes con visión, comprometidos, innovadores, creativos, investigadores, plenamente comprometidos con generar los estímulos motivacionales que favorezcan el aprendizaje de los profesionales que los escenarios modernos reclaman.
Se necesita otro tipo de diálogo con el estudiante, no obligándolos a repetir conocimientos, a ser una grabadora de todos aquellos conocimientos textuales que muchas veces los docentes obligan, a fin de que el alumno pueda optar a alcanzar calificaciones, coartándoles la iniciativa, la creatividad de opiniones que se derivan de los compartido, de lo que el estudiante ha deducido, comprendido.
Hay que saber aprovechar el talento, ese capital humano del alumno que sabiéndosele motivar, puede propiciar nuevos conocimientos, dar paso a resultados que realmente favorezcan su crecimiento y le permita al docente interpretar el sentir, el aprendizaje de lo que esta propiciando.
El docente en el tiempo presente, tiene que ser proactivo, un verdadero líder de la enseñanza, estar plenamente identificado con todas las herramientas que la Sociedad del Conocimiento exige actualmente. Estar plenamente comprometido con lo que representa la investigación, adentrarse ante la realidad de los problemas nacionales, en todos aquellos obstáculos que se presentan y afectan el desarrollo del país, de la educación, de su progreso, de la especialidad que se imparte.
Es necesario, que el docente sepa manejar adecuadamente Internet, las aulas virtuales, y todos aquellos talleres, métodos de intercambio de ideas, que conlleven a motivar a su participante a compenetrarse con los conocimientos que se imparten, mantener activo ese diálogo que se ha perdido, en donde el abuso a veces de la autoridad formal de poder que tiene el docente, perjudica enormemente la apertura al diálogo.
Las aulas de clases deben ser unos verdaderos talleres que propicien el análisis de la realidad de los temas que se imparten y se comparte, en donde la investigación se manifiesta y origine resultados que justifican la inversión de tiempo que se da en cada clase que se imparte.
Ya el pizarrón, la tiza, no pueden ser el instrumento a utilizar en las aulas de clases tradicionales, se debe estar ya integrados a los medios de comunicación audiovisual moderno, que den paso a clases más participativas.
Compartimos con lo que señala Carlos Mora V. (2001) que el docente , hoy más que nunca, debe saber usar estímulos motivacionales que den paso a que aflore la incentivación que todos traemos y conlleve a generar resultados que no solamente favorezcan al incentivado sino a todos.
Para ello es necesario para el docente autoevaluarse, determinar cuáles son los estímulos motivacionales que está utilizando a través de su docencia, cómo esos estímulos ha conllevado a que el estudiantado se encuentre motivado, incentivado y conlleve que la clase, el aprendizaje alcance excelencia académica.
Debe el docente además, tener un autoconocimiento de sus debilidades, fortalezas en sus metodología, en la forma como expone sus ideas, conocimientos y sobre todo, cómo incentiva a sus estudiantes, aspecto que se determina fácilmente con los resultados, el clima motivacional imperante en el curso. Es necesario de acuerdo a la personalidad, conducta, comportamiento de los participantes, determinar cuál debe ser la metodología a seguir, la manera de comunicarse motivacionalmente, cuáles los estímulos que generaren incentivos positivos en el estudiante, interés en el aprendizaje, productividad.
Insistimos en señalar, que el Docente moderno tiene que definitivamente saber usar adecuadamente los estímulos motivacionales que el presente demanda, más cuando los medios audiovisuales avalados con las exigencias de la sociedad del conocimiento ofrecen nuevos estímulos, que de sabérseles manejar colabora positivamente en pro de la incentivación del participante.
Concretamente es un hecho cierto, que las universidades para garantizar su excelencia académica deben examinar cómo se están manifestando en su rol sus docentes y propiciar todos los cambios que sean necesarios para saber integrar productivamente al docente con sus participantes, de lo contrario los resultados serán muy negativos.
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